Existir necesita de coraje

Existir necesita de corajeEl fotógrafo italiano Oliviero Toscani es un rebelde con causa, un provocador que pone el dedo en la llaga de lo que él llama “sociedad de mierda”. Hace pocas semanas estuvo en un congreso de publicidad incluyente en Cartagena, y este es el relato de un encuentro con el creador de las polémicas fotografías de las publicidades de Benetton.

Toscani es lo más parecido a un hombre malgeniado. Y eso se nota apenas pone un pie en el Gran Salón Barahona del Centro de Convenciones de Cartagena de Indias, lugar donde fue invitado como conferencista del Primer Congreso de Mercadeo y Publicidad Incluyente. En chanclas, con un pantalón de dril amarillo, una camisa blanca y un par de lentes de montura roja, Oliviero Toscani -el fotógrafo italiano que en 2007 desató polémica al fotografiar desnuda y poner en una valla a una modelo que padecía anorexia durante la Semana de la Moda de Milán- frunce el ceño cuando se cansa de contestar preguntas y lo persiguen como si fuera una estrella de rock. Para evitar ser interrogado, se aísla de quienes están a su alrededor y camina hacía donde se encuentra una bella italiana que traduce su lengua romance. Elude las preguntas tontas, bien formuladas y hasta imprudentes de osados periodistas que están fuera del salón.

No habían pasado diez minutos cuando Toscani entró al Gran Salón Barahona huyéndole al calor del mediodía. Se refugió en un computador portátil en el que guarda miles de fotografías, como la imagen de un hombre enfermo de sida que agoniza en una cama de hospital rodeado de sus familiares, que formó parte de una campaña para United Colors of Benetton, que nada tenía que ver con la colección, pero que sí fue la mejor forma en la que Toscani contó, durante los años 90, parte de lo que él llama “una sociedad de mierda”.

Es enfático en asegurar que nunca ha trabajado para una agencia de publicidad, aunque se diga todo lo contrario. “Las detesto. No tengo respeto hacia los creativos que son unos estúpidos, que solo son capaces de infundir miedo a través de los medios de comunicación”.

Oliviero Toscani es un provocador como ningún otro. Retrató a una familia convencional y luego separó a cada uno de sus integrantes, formó parejas del mismo sexo y, en la misma imagen, hizo que los niños se distanciaran como para contar cuáles son las nuevas formas de familia. También retrató a un hombre tocándole el bulto a un amigo. Y luego besándose. Y después, esta misma pareja con un bebé dentro de un coche. “No es cierto que exista un problema con los homosexuales en Latinoamérica, Rusia o Italia. El problema está en quienes no aceptan la diferencia”, dice balbuceando el español.

Antes de subir al escenario, algunas personas aprovechan para tomarse una foto con Toscani. El fotógrafo hace morisquetas, pero luego de tantos flashes pone la cara de aburrido que solo él sabe hacer: ceño fruncido y la mirada pérdida que se ve más grande de lo normal por el par de lentes de montura roja. En medio del gentío cuenta que lleva un día aprendiendo hablar castellano.

En cierta ocasión retrató desnudos a más de diez adultos mayores que padecían osteoporosis, torcidos y con la piel arrugada. Toscani, de 72 años, sorprendió al mundo el día que enseñó la imagen de unos presos condenados a muerte que tardó tres años en fotografiar. “Estoy cansado de las cagadas que muestran los medios, las presentadoras de televisión con siliconas, la gente que cree que comprar ropa de marca es ser mejor persona. Por el miedo a no agradar traicionamos lo que somos. Debemos tener el coraje de arriesgarnos a ser diferentes y los demás lo tienen que aceptar, solo así podrá cambiar la sociedad y la vida de cada uno de nosotros”.

El polémico Oliviero Toscani nació en Milán (Italia) en 1942, en medio de la Segunda Guerra Mundial. Su padre era fotógrafo del periódico italiano Corriere della Sera, pero fue en la Universidad de Zurich, en Suiza, donde estudió fotografía y artes gráficas.

En el salón la atención se concentra en su exposición que muestra algunas de las fotografías que le han dado la vuelta al mundo: la de los preservativos de colores que forman los cinco anillos de los Juegos Olímpicos, el fotomontaje en el que aparecen besándose el Papa Benedicto XVI y el imán de El Cairo, entre otras.  Pero se bloquea el portátil y entonces minimiza la imagen y el fondo del escritorio de la pantalla es una foto en blanco y negro de Andy Warhol y Oliviero, tan desquiciados como los reos que retrató hace varios años. “Él era muy avanzado, un extraterrestre como todos los artistas. Era un hombre del futuro que no comprendía porque en Italia solo en Navidad se come Panettone”. Warhol -el padre del Pop que estrenaba sus películas en salas de cine triple X para homosexuales- y Toscani fueron grandes amigos.

Desde el año 2007, Oliviero trabaja en Razza Umana, un proyecto en el que pretende descubrir las “almas” de miles de personas alrededor del mundo y que el próximo año presentará en Ginebra, Suiza, en una exposición sobre los derechos humanos. Tiene imágenes de indígenas guatemaltecos, travestis, negros, blancos, niños, ancianos y hasta judíos. Al italiano solo le hace falta tomar una foto: “la de mi propia muerte, aunque no sé cómo haré para tomármela”, dice entre risas.  Pero luego asegura que sueña con fotografiar la imagen de una “sociedad perfecta”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s